sábado, 22 de enero de 2011

Familias enfermas y familias saludables

El Heraldo, Revista Miércoles, Amor & Intimidad, 7 de agosto de 2002


  

Por Dr. José Manuel González Rodríguez
Integrando la investigación científica occidental contemporánea y la milenaria sabiduría
de la medicina china tradicional
Terapia de pareja - Terapia sexual - Terapia de las adicciones - Terapias alternativas
Universidad del Norte de Barranquilla
Universidad Simón Bolívar de Barranquilla
Universidad Manuela Beltrán de Bogotá
Universidad del Valle de Guatemala
Hospital Mount Sinai de Miami Beach
Autor del “Método González”
Autor de más de 25 libros y cerca de 100 artículos en revistas especializadas.
Miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos
Expresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología
Exprofesor de varias Universidades (en Colombia y el exterior)
Consultorio en Bogotá: Calle 119 No. 7-14, Santa Ana Medical Center.
Consultorio en Barranquilla: Carrera 51B No. 94-334, Centro Médico Vital.
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Frecuentemente las parejas jóvenes me preguntan acerca de la salud familiar. Con los cambios que la familia ha tenido en los últimos años, muchas personas no saben muy bien cómo organizar sus vidas familiares y cuáles son las costumbres que favorecen o dificultan en bienestar de la familia y la pareja.

No es fácil diferenciar las familias sanas de las patológicas, porque cada una de ellas es diferente, pero hay una serie de indicadores encontrados por los especialistas en el área que nos permiten ver que ocurre con la salud de nuestra familia.

Estos son los más importantes:


·         Satisfacción. Los miembros de una familia sana se sienten satisfechos y frecuentemente se expresan positivamente de sus familiares. Los padres y las madres hablan positivamente de sus hijos y de su pareja. Lo mismo ocurre con los hijos. En las familias enfermas la gente se vive quejando del maltrato, la indiferencia o el egoísmo de los otros miembros de la familia. En las familias patológicas las personas no se sienten orgullosas y contentas con la forma como funciona el grupo familiar. Por ejemplo, la esposa solo se dirige a su marido para criticarlo por su forma inadecuada de vestir o comer.

·         Limites y reglas. La familia saludable acepta los límites y negocia los cambios necesarios en las reglas a medida que evoluciona el grupo. Por ejemplo, la familia conversa sobre la hora de llegada de los hijos a la casa después de una fiesta y se ponen de acuerdo en los cambios que esta hora tendrá, a medida que los hijos cumplen 14, 16, 18 o 20 años. En las familias patológicas no se reconocen los límites y reglas pero se presentan actos subterráneos para cambiarlos.

·         Roles familiares. En las familias sanas los roles están claramente definidos y son flexibles. Cada uno sabe claramente cuales son sus obligaciones y derechos, pero estos no son rígidos, en situaciones diferentes pueden cambiar. En las familias enfermas la gente no sabe claramente cual es su rol o estos roles son supremamente rígidos. Por ejemplo, el marido pierde su empleo y se queda mucho tiempo en casa, pero no colabora en las labores hogareñas porque “eso es obligación de la esposa”.

·         Comunicación. Las familias saludables se comunican clara y honestamente en todo momento. Las familias patológicas alteran los mensajes, sobre todo en los momentos de crisis. Por lo general el miedo a perder el afecto o la estimación de los otros les lleva a distorsionar los mensajes. Por ejemplo, la esposa no desea tener relaciones sexuales en ese momento y finge que si lo desea, y hasta simula un orgasmo, para que el esposo no la deje de querer y se distancie de ella.

·         La disolución como meta. En la familia sana los padres se preparan poco a poco para la separación de los hijos a medida que estos crecen. Los padres se sienten orgullosos del desarrollo de sus hijos y no intentan frenarlo. La familia enferma visualiza un futuro en el que jamás los hijos saldrán de la casa paterna. Por ejemplo, un hijo de 45 años que no se casa para no separarse de su mamá.

·         Expresión de sentimientos. La familia saludable permite que cada uno de sus miembros exprese claramente sus sentimientos. La ternura y las expresiones amorosas fluyen fácilmente. Tienen la convicción de que nadie será destruido por un pleito temporal, lo que permite que cada quien exprese sus insatisfacciones, resentimientos o rabia sin actos violentos. La gente puede decir que le produce rabia sin tener que hacer daño físico o moral a los demás. Sin golpear o humillar, la gente puede expresar sus desacuerdos. El dolor se comparte y los miembros de la familia no se esconden para llorar. En la familia patológica no se expresan muchos sentimientos como el amor, la ternura, el dolor o la rabia.
 
·         Los problemas son de todos. En la familia sana los problemas se identifican claramente. Cada quien expresa su inconformidad y sus deseos, pero lo ven como algo que afecta a todos y que todos deben colaborar para solucionarlos. La familia trabaja en equipo para enfrentar los problemas. En la familia enferma las responsabilidades se evaden y una sola persona queda respondiendo por solucionar los problemas. Oras veces se forman dos o tres bandos que se comportan como enemigos y que no se colaboran, sino que mas bien obstaculizan el desarrollo de soluciones que beneficien a todos.

Piensa un poco sobre como están actuando tú y tú pareja. Como se relacionan ustedes con sus hijos, o padres, y fíjate si hay cosas que mejorar...   

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