miércoles, 8 de junio de 2011

LOS HIJOS Y EL DIVORCIO DE SUS PADRES

He recibido varios mensajes sobre el divorcio esta semana. La mayoría de los emails se refieren a inquietudes sobre las posibles consecuencias que el divorcio de los padres puede tener sobre los hijos.
Las investigaciones científicas muestran que generalmente lo que más daño hace a los hijos del divorcio de sus padres es el conflicto entre los progenitores que se genera después del divorcio. Y es quizás aquí donde más debemos trabajar para que el divorcio de los padres haga el menor daño posible a sus hijos.
La mayoría de los expertos están de acuerdo en sugerir varias cosas importantes:
Obsérvate. Este es el tiempo para poner mucha más atención a tus sentimientos y la forma como te inducen acciones negativas. Mira como les hablas, como los tratas. A veces durante el proceso del divorcio maltratamos a los hijos sin darnos cuenta.
Habla con tus hijos. A lo largo del proceso de divorcio, establece un tiempo para sentarte y hablar con tus hijos. Por lo menos 3 veces a la semana. Trata de conseguir que se abran contigo sobre lo que piensan y sienten. Diles a tus hijos que los amas. Diles que ellos no tienen la culpa de que sus padres se divorcien. Diles que el divorcio es un proceso difícil para las personas involucradas, pero que es superable. Probablemente habrán algunas otras cosas que quieras  decirles. Explica a tus hijos adolescentes algunas de las razones por las cuales sus padres decidieron divorciarse, por ejemplo el desamor, los conflictos por el manejo del dinero, el abuso de alcohol, los celos patológicos, la infidelidad, son algunas de las razones más comunes.
Se comprensivo con tus hijos. Entiende que el mundo de tus hijos está en crisis y eso los afecta mucho. Es posible que no actúen en forma adecuada, por eso trata de no ser muy duro con ellos. Antes de mantenerlos castigados, se consiente de que el proceso de divorcio está teniendo un efecto negativo en ellos. Se justo sin sobreprotegerlos ni malcriarlos.
Mantén una relación civilizada con tu ex cónyuge. Generalmente esto es muy difícil de hacer sin ayuda profesional. Muchas personas desean en este momento destruir completamente  al otro, pero hay que anteponer el bien de los hijos. Tener una relación civilizada con tu ex cónyuge es lo mejor para tus hijos. Al ver que te llevas bien con el otro progenitor, los niños se sentirán mejor y más seguros.
Hazles saber que siempre estarás disponible para ellos a pesar del divorcio. Comparte un tiempo adecuado con tus hijos, al menos una vez por semana. Asegúrales que estarás siempre disponible para ellos. Al tener una relación abierta con tus hijos, sus niveles de estrés y de preocupaciones se mantienen bajos, ya que tienen la tranquilidad de que si algo malo sucede ahí estarás para apoyarlos.
Comunícate directamente con el otro padre. Esto también es muy difícil sin ayuda profesional. Es muy importante que tengas comunicación directa con el otro padre. Las cosas que tienen que tratar entre ustedes deben permanecer "entre ustedes" y no deben usar a los hijos como mensajeros. Esto les hace mucho daño psicológico a los hijos.
Habla positivamente acerca de tu ex cónyuge delante de los hijos. Cada vez que estés hablando con tus hijos acerca de tu cónyuge, mantén una actitud positiva. Anímalos a demostrar su amor por el otro progenitor. Esto puede ser muy difícil de hacer, pero tienes que aliviar la tensión que tus hijos tienen y colaborar con su adecuado desarrollo. Hablarle mal de su padre o madre es algo que le hace mucho daño al desarrollo de la personalidad de los hijos. Muchos casos de drogadicción, trastornos de la identidad sexual, promiscuidad, adicción a la comida y obesidad, dificultades académicas y suicidios se relacionan con el hablar mal de los ex cónyuges. No socaves o interfieras de alguna manera en la relación del niño con su otro padre. No pongas al niño en una posición de tener que tomar partido entre tú y tu ex cónyuge.
Por último, recuerda tú no eres Superman o la Mujer Maravilla y los niños no están diseñados para ser criados por una persona sola. Necesitas ayuda y apoyo por parte de tu ex cónyuge.
Consigue también la ayuda de otros familiares, amigos y grupos de padres, así como organismos de apoyo en la escuela de tus hijos, templos, iglesias o agencias de servicio social, como bienestar familiar.

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