viernes, 19 de agosto de 2011

PLACER DEBE DEMORARSE LO SUFICIENTE COMO PARA QUE AMBOS LO DISFRUTEN


Por José Manuel González
Cerca de 40 años ayudando a las parejas a fortalecer su relación conyugal.
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El finalizar muy rápido es algo común en 3 de cada 4 hombres con vida sexual regular en nuestro país. Este trastorno sexual se llama eyaculación precoz, y según los expertos se caracteriza porque el hombre tiene su orgasmo en menos de 2 minutos después de penetrar (Sociedad Internacional de Medicina Sexual, 1997).
Esta enfermedad es producida por varios factores y su tratamiento debe ser interdisciplinario. Algunas veces la eyaculación precoz se produce por malos hábitos masturbatorios en donde el paciente aprendió a buscar el placer rápidamente para no ser sorprendido por sus padres. Lo mismo les ocurre frecuentemente a hombres con mucha experiencia con trabajadoras sexuales, que generalmente presionan a sus clientes para que demoren poco.


Otras veces el problema se genera en el trauma psicológico producido en experiencias iniciales en donde un tío o padrino lleva al adolescente a un sitio para “que se haga hombre” (costumbre común en nuestro país, que generalmente trae muchas consecuencias negativas a muchos niveles).


En algunos otros casos, la causa es neurológica, como cuando hay alteraciones en el núcleo paragigantocelularis o en los receptores que captan la serotonina en dicho núcleo.


Pero lo que sí es claro es que el factor mental se encuentra en todos los hombres que han terminado rápido y su compañera les hizo saber, con un gesto o unas palabras, que quedo insatisfecha. Eso crea un trauma sexual. Casi todos los hombres con este trastorno sexual sienten temor cuando se acerca la oportunidad de tener relaciones sexuales y se les llena la mente de ideas como: “voy a fallar”, “esta vez también voy a quedar mal”, “me van a abandonar”, “ella se conseguirá otro mejor que yo”, etc. Estas ideas pesimistas son la principal causa de que la enfermedad se vuelva crónica, y sin modificarlas es muy difícil que el paciente se cure definitivamente.


Cuando un paciente me pide cita para tratar su eyaculación precoz, generalmente lo hace porque su compañera se lo exige, porque tiene miedo a que su mujer le sean infiel o porque no le han servido sus intentos de solucionar su problema solo.


Una de las estrategias utilizadas por los hombres que terminan rápido es hacer cosas para distraer la mente, como contar de para atrás desde 100 o pensar en otras cosas, por lo general desagradable. Eso trae 2 problemas, impide disfrutar la relación sexual y deteriora las ganas de hacer el amor, sin solucionar el problema: la eyaculación precoz continua.


Otra estrategia frecuente se relaciona con las pomaditas. Estas duermen el pene, y a veces también la vagina, y entonces no siente nada. Como es natural, tanto él como ella se desmotivan y poco a poco desaparecen las relaciones sexuales. Pero el principal problema de las pomaditas es que solo sirven por un tiempo corto, como los pañales en el niño pequeño. Cada vez que se usa hay conseguir otro. Pero si al niño le enseñamos a controlar su cuerpo ya más nunca necesitaremos pañales. Las pomaditas no le enseñan al paciente a controlar su eyaculación y como es natural tiene que usarlas el resto de su vida.


Lo mismo ocurre con muchas pastillitas que no curan el problema a largo plazo, solo controlan el trastorno por un tiempo corto. Los tratamientos modernos insisten el procedimientos educativos que le enseñan al paciente a controlar su eyaculación y demorarse todo lo que ellos deseen... Aprender a demorarse es muy parecido a aprender a montar bicicleta, necesita practicar… y para esto puede ayudarte  mucho un tratamiento sexológico…

 

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