lunes, 24 de septiembre de 2012

UN NUEVO PELIGRO PARA LOS PADRES MODERNOS

En el mes del día del padre quisiera regalarles a todos mis lectores un mensaje de alerta sobre la nueva epidemia que se divisa en el horizonte, sobre los hombres principalmente, pero no únicamente. Las mujeres también pueden caer en este problema. Estoy hablando de un fenómeno que los terapeutas sexuales estamos atendiendo cada vez más: la adicción a la pornografía.
Debo comenzar diciendo que una cosa es el desnudo artístico y otra la pornografía. La maja desnuda de Goya, por ejemplo, es una obra de arte que en nada se parece a los videos de una orgia donde se muestran primero planos de la intimidad.
Las personas antes tenían que comprar una revista o alquilar un video para ver imágenes pornográficas. Eso les daba pena a muchas personas y por eso la cosa no era tan común. Pero con la televisión por cable, o el internet, conseguir pornografía se convirtió en algo muy fácil y privado porque nadie ve cuando se accede a las imágenes pornográficas.
Hoy cualquier persona, o niño, con una conexión a internet puede mirar pornografía gratis. La facilidad hace que la cosa sea cada vez más común. Y la adicción puede comenzar en cualquier persona por la simple curiosidad de mirar una página web con material pornográfico.
Como en todas las adicciones, al principio es cosa de unos minutos pero con el tiempo se llegan a pasar horas frente a estas imágenes.
Hace poco atendí a un hombre que perdió su empleo y su matrimonio porque dedicaba más de 8 horas diarias a la pornografía y al sexo solitario que generalmente acompaña al adicto a la pornografía.
Pero la cosa generalmente va más allá de perder muchas horas frente a la pantalla del computador. La mente del adicto cambia y su matrimonio comienza a deteriorarse por que el adicto se aparta de su mujer y de la intimidad conyugal por satisfacerse con el sexo solitario. Este es para mí el principal problema de la adicción a la pornografía: acaba con la intimidad de la pareja en facilita la crisis conyugal que muchas veces lleva al divorcio.
A los padres que me leen deseo decirles que tengan mucho cuidado con la exploración de estos sitios de sexo gratis porque sin darse cuenta pueden terminar desarrollando una adicción terrible que puede acabar con su pareja y su familia. Lo que comienza con una simple curiosidad puede complicarse y volverse parte de una epidemia que nos preocupa mucho a los terapeutas de pareja y sexuales contemporáneos.
Podría terminar contándoles que existen tratamientos efectivos para la adicción a la pornografía, pero son largos, engorrosos y delicados. Por eso no es bueno dejar que el problema avance. Es mejor tratarlo apenas se detecte.

 

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