lunes, 15 de febrero de 2016

ESTRÉS: el enemigo silencioso


Por Dr. José Manuel González Rodríguez
Integrando la investigación científica occidental contemporánea y la milenaria sabiduría de la medicina china tradicional
Terapia de pareja - Terapia sexual - Terapia de las adicciones - Terapias alternativas
Universidad del Norte de Barranquilla
Universidad Simón Bolívar de Barranquilla
Universidad Manuela Beltrán de Bogotá
Universidad del Valle de Guatemala
Hospital Mount Sinai de Miami Beach
Autor del “Método González”
Autor de más de 25 libros y cerca de 100 artículos en revistas especializadas.
Miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos
Expresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología
Exprofesor de varias Universidades (en Colombia y el exterior) 
Consultorio en Bogotá: Calle 119 No. 7-14, Santa Ana Medical Center.
Consultorio en Barranquilla: Carrera 51B No. 94-334, Centro Médico Vital.
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¿Se considera una persona ansiosa o deseosa de hacer las cosas rápidas y perfectamente?
¿Se exige metas difíciles de alcanzar?
¿Pretende solucionar muchos asuntos al mismo tiempo?
¿Considera que, si se toma un descanso, perjudica la culminación de sus proyectos?
¿Está atravesando alguna situación de crisis en su vida personal, laboral o familiar?


Si responde afirmativamente algunas de estas preguntas, usted pertenece al grupo de quienes afrontan altos niveles de estrés. Por ello, requiere conocer las herramientas para controlarlo.

¿A QUE SE LLAMA ESTRÉS?


El término estrés ya no es exclusivo de los especialistas en salud; ahora es una de las palabras más utilizadas en el lenguaje común. Sobre él existen diversos conceptos. Inclusive se considera que un nivel tolerable del mismo, motiva y estimula a las personas. Pero, a partir de un punto – diferente para cada individuo – se vuelve perjudicial.

¿QUE ES Y COMO SE PRODUCE?

Es la respuesta orgánica y emocional del ser humano ante una situación física, psicológica o social que desequilibra su organismo. Ésta se desencadena por estímulos de tal intensidad y magnitud que producen tensión progresiva.

El estrés es una de las principales causas – directas e indirectas – de múltiples trastornos, como enfermedades coronarias y pulmonares, de úlcera péptica y problemas digestivos, dolores musculares y articulares, diferentes trastornos mentales y adicciones, manifestaciones dermatológicas, trastornos sexuales y urológicos. Por lo general, se manifiesta con ansiedad, desasosiego, temores, amargura y nerviosismo, entre otros.

Pero la idea no es escapar del él sino canalizarlo y controlarlo, antes de que se altere su salud y sus relaciones con los demás. Para ello, aprenda a detectar sus causas, síntomas y reacciones.

CAUSAS


Son múltiples, entre otras, las más frecuentes entre mis pacientes son:

Posturas inadecuadas
Presión por el tiempo
No identificar claramente las prioridades
Incapacidad para afrontar problemas
Temor al fracaso
Autoestima baja
Problemas sexuales
Embarazo
Divorcio
Separación de alguien con quien se tiene algún vínculo afectivo
Enfermedad o muerte de un ser querido
Conflicto con la pareja o con los hijos
Incertidumbre sobre el futuro
Cambios económicos
Dificultades académicas
Conflicto con los amigos
Rabia o Cólera por las injusticias
Cambio de residencia
Conducción de vehículos en medio trafico intenso
Exceso o falta de trabajo
Conflicto con los jefes
Trabajos monótonos
Jubilación
Miedo a las sanciones
Reto a un nuevo puesto
Competencia con los compañeros
Turnos nocturnos
Trabajos extras
Ascensos excesivos o insuficientes

Según algunos especialistas en estrés, en países pobres, o con altos índices de violencia (como Colombia), factores como el económico y la seguridad personal agravan el problema (“Cuando una persona tiene que preocuparse excesivamente por el sustento diario, o por lo que le pueda pasar en la calle, genera reacciones y actitudes propias del estrés”).

SÍNTOMAS


Físicos:
Dolor de cabeza
Dolores musculares
Palpitaciones
Alteración del periodo menstrual
Sensación de hormigueo en brazos y piernas
Fatiga o cansancio
Micciones frecuentes
Migraña
Erupciones cutáneas
Dificultad visual para enfocar
Dolor abdominal espasmódico y diarrea
Inapetencia sexual
Caída del cabello

Comportamentales:
Indecisión y descontento injustificado
Disminución de la calidad o cantidad de su trabajo
Aumento en el consumo de alcohol, drogas, tranquilizantes y somníferos
Adicción al juego, al sexo o al trabajo
Exceso de comida o pérdida del apetito
Insomnio

Emocionales:
Cambios constantes de humor
Preocupación excesiva por situaciones que no valen la pena
Pérdida de la sensibilidad ante el dolor ajeno
Interés obsesivo por su salud física
Introvertirse y soñar despierto
Sensaciones de angustia y depresión

REACCIONES
Los expertos señalan varios tipos de reacciones, las más comunes son:

Reacción de alarma:
Aquí el estrés es leve y se presenta por situaciones cotidianas como cumplir horarios y citas preestablecidos; acatar exigencias, compromisos y deberes. También, por hechos impredecibles e incontrolables como una enfermedad o la muerte de un ser querido. Varía de una persona a otra, dependiendo de la vulnerabilidad individual, de las influencias externas, de las exigencias y de las tensiones a que está expuesto.

Cambios en el organismo:

Dilatación de las pupilas
Alteración de la agudeza auditiva
Tensión muscular
Aceleración del pulso
Elevación del nivel de azúcar (para abastecer de energía al organismo)
Digestión lenta
Aumento de la transpiración e incremento en la frecuencia cardíaca y respiratoria

Reacción de Tolerancia:

Ocurre cuando usted se ha acostumbrado a esa sobrecarga de tensión que su organismo pretende neutralizar.

Cambios en el organismo:

Las alteraciones fisiológicas persisten, pero el nivel de resistencia se eleva por encima de lo normal. Entonces hay:


Incremento en la tasa cardíaca
Elevación de la coagulación sanguínea
Aumento del nivel del ácido clorhídrico (causante de las úlceras y de los niveles anormales de azúcar)
Alteración del apetito sexual y del deseo de consumir alimentos
Alteraciones psicológicas, como irritabilidad y falta de concentración.

Reacción de agotamiento:

El grado de estrés es muy alto. En consecuencia, usted se derrumba, sus estrategias de adaptación fallan, sus energías se consumen rápido y los signos de agotamiento empiezan a ser irreversibles. Cambios en el organismo:

Estados de depresión
Bloqueo mental y/o motor
Tensión muscular
“Lluvia” de pensamientos catastróficos
Exceso de sudoración
Pupilas dilatadas
Tensión facial muscular
Respiración jadeante
Cambios drásticos en las alteraciones fisiológicas y emocionales descritas en la sección anterior
Todo esto puede producir arritmia que, en algunos casos, ocasiona infarto.
Las alteraciones psicológicas más comunes son: irritabilidad, nerviosismo, dificultar para concentrarse, insomnio, inseguridad, ansiedad, agresividad y temor.

ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA CANALIZAR Y CONTROLAR EL ESTRÉS

Consuma vitaminas y minerales que el organismo necesita ingerir en mayor cantidad cuando enfrenta situaciones de estrés, como: zinc, vitamina C, vitaminas del complejo B y la vitamina E, armas poderosas para reducir y neutralizar la tensión. Aliméntese en una forma balanceada y equilibrada. El ganoderma y el amalaki son muy útiles.

Controle sus pensamientos negativos para no angustiarse y actuar equivocadamente:
Cuando se sienta perturbado (triste, angustiado, miedoso, con rabia), examine qué se está diciendo usted a sí mismo.
Analice si ese pensamiento manifiesta culpa, reproche, miedo al fracaso o resentimiento hacia alguien. Clarifique qué hecho le está desencadenando ese pensamiento.
Cambie su auto verbalización negativa por una realista. Anótela. Dese ánimo y evite pronunciar palabras como: “debería”, “esto es terrible”.

Busque una solución para enfrentar el problema y póngala en práctica. Pero si se trata de una situación inmodificable, asuma la siguiente actitud: si no hay nada que hacer, pues… ¡no hay nada que hacer! Entonces, ¿qué saco con angustiarme?
Una vez solucionado el problema, archívelo y no vuelva a pensar en lo mismo.

Aprenda a respirar:
Los ejercicios de respiración son magníficos para el desarrollo mental, físico y espiritual. Reducen la ansiedad, la depresión, la irritabilidad, la tensión muscular y la fatiga. 
Siga los siguientes pasos:
Acuéstese con las piernas estiradas, ligeramente separadas, punta de los pies mirando hacia fuera, brazos a los lados del cuerpo, sin tocarlo y con las palmas de las manos hacia arriba; los ojos deben permanecer cerrados. Concéntrese en su respiración, coloque las manos sobre el abdomen y observe los movimientos que realiza al respirar (verifique que su abdomen se eleve en cada inspiración y descienda en cada expiración). Respire por la nariz, no por la boca.
Continúe respirando rítmicamente. Ahora, inhale contando hasta cuatro, contenga, cuente hasta dos y exhale contando hasta seis. Repita varias veces.
Cierre los ojos… piense que sus manos… sus brazos…su cuerpo, pesan más y más… escuche los sonidos a su alrededor… siéntase en paz…respire tranquilo y profundamente.
Traiga a su mente situaciones placenteras, tranquilas… imagine que nada le molesta y experimenta una gran paz interior…alegría de vivir…dígase mentalmente: “soy importante”, “soy una gran obra de la creación”, “soy el milagro más grande de la naturaleza”, “soy único”, “seré más paciente”, más entusiasta”, “respetare a los demás”, “merezco ser feliz, vivir en paz y en armonía”, “¡seré feliz, seré feliz!”…
Este ejercicio se puede realizar también sentado, o de pie, en cualquier momento del día, antes de empezar alguna tarea de cierta dificultad o después de una jornada excesiva de trabajo.

Tome clases de Yoga.

En general, la práctica habitual de cualquier actividad física es una herramienta fundamental contra el estrés.


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SOLUCIONE SUS PROBLEMAS

Revise cómo enfrenta sus problemas y aprenda a resolverlos de raíz. Para ello tenga en cuenta lo siguiente:
Identifique el problema: reflexione con qué está relacionado:
¿Con su salud? (falta de sueño, cansancio, enfermedad…).
¿Con su economía? (deudas, demasiada carga financiera…).
¿Con su trabajo? (exceso, dificultades con los compañeros, con el jefe…).
¿Con su vivienda? (demasiado lejos del trabajo, vecinos indeseables…).
¿Con sus relaciones sociales? (pocos amigos, se siente solo, no valorado, demasiados compromisos…).
¿Con la forma como emplea su tiempo libre? (no sabe qué hacer, poco tiempo libre…).
¿Con su familia? (dificultades con algún miembro…).
¿Con su área psicológica? (falta de motivación, baja autoestima, angustia…).
Descríbalo detalladamente:
¿Quién está implicado?
¿Por qué, cómo, cuándo y dónde sucede?
Aclare el objetivo que quiere lograr: haga una lista de alternativas para alcanzarlo. Todo lo que se le ocurra vale la pena. Repásela y determine qué se puede cambiar o mejorar. A veces, de dos opciones sala una magnífica idea.
Seleccione las alternativas más prometedoras y estudie consecuencias:
Una vez elija la más apropiada, proyecte las posibles consecuencias.
Según su impacto, evalúe si es la mejor o no. Tenga en cuenta que, aunque al comienzo afronte consecuencias no gratas, a largo plazo podría encontrar la solución definitiva a ese estresante problema.
Recuerde que las soluciones a corto plazo no son siempre las mejores, pues puede persistir la raíz del problema; por consiguiente, tómese el tiempo necesario hasta encontrar la solución definitiva.
Actúe de acuerdo con la estrategia seleccionada.
Luego, evalúe: ¿está satisfecho con los resultados?
Si después de algún tiempo esta estrategia no le funciona, ensaye otras de las que escribió en su lista.
¿Es realmente necesario hacer esto? Sí. Debe perseverar hasta encontrar la respuesta adecuada.
Una vez maneje este procedimiento, conviértalo en norma para solucionar sus problemas. Pronto comprobará sus óptimos resultados.

¡No viva solo sus problemas!
Si comunica sus dificultades a alguien de confianza, amplía las perspectivas de solución y despeja su mente.

Convénzase de que puede aprovechar los acontecimientos estresantes para crecer y manejar su entorno. Cada crisis trae sus oportunidades y aprendizajes.

Cuando haya superado el problema, felicítese y piense que salió adelante con destreza y que le sacó provecho a esa situación.

RECOMENDACIONES FINALES

Saque tiempo para dormir y descansar
Desarrolle un pasatiempo, un hobby
Coma bien y haga ejercicio físico 

Tome un suplemento nutricional, como Multydrink y/o Amalaki
Visite a su médico o psicólogo para aprender a manejar el estrés
Evite realizar varios cambios al mismo tiempo
Aprenda que, por terrible que sea una situación, siempre tiene algo positivo para usted
No cifre su éxito ni su felicidad en las cosas materiales. Busque la paz y la tranquilidad en su interior.
Busque el apoyo de su familia y de sus amigos. El afecto de los seres queridos es un gran medicamento antiestrés.
Mire dentro de usted: hay tanta belleza en su interior, tiene tantas capacidades y cualidades que no vale la pena patinar sobre lo negativo que suceda en su vida. Pierde un tiempo valioso, salud y quizás, hasta el afecto de aquéllos que han sido importantes para usted.

Aprenda a decir NO
Aprenda a delegar responsabilidades
Sea realista. Haga lo mejor que pueda, pero no espere la perfección.


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