martes, 8 de mayo de 2018

JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ - TERAPIA DE PAREJA



JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ RODRÍGUEZ
SEXÓLOGO Y TERAPEUTA DE PAREJA
Entrevista con el periodista Edgar García


Es el pionero de la Sexología y la Terapia de Pareja en la Costa Atlántica sin rival. Sus conocimientos en ese tema, tan importante, para todos los humanos e infinito, para comprenderlo, lleva mucha ventaja a quienes ejerzan, el mismo oficio, en nuestra región.

El solo hecho de tener 40 años de experiencia, de haber escrito más 25 libros y de haber sido miembro fundador y presidente de la Sociedad Colombiana de Sexología, de la Asociación Bolivariana de Educación, Consejería y Terapia Sexual, y de la Asociación Latinoamericana de Terapia Sexual y de Pareja, dan fe de lo importante que es en la rama de la Sexualidad y la Terapia de pareja. El Dr. González ha generado el “Modelo Amigos-Padres-Amantes” para la armonía conyugal y es el autor del “Método González” para la felicidad en la vida de pareja. Recibió el Premio Nacional de Psicología en 2.002 y ha sido condecorado por la Alcaldía de Barranquilla, la Alcaldía de Cartagena y la Gobernación del Atlántico y por el Club Rotario de Barranquilla (del que fue su presidente 2003-2004).



En la entrevista que leerán a continuación con el Dr. González por primera vez se abre a contestar algunas preguntas en “vivo y en directo” que, revisando, sus libros jamás había contestado.

Edgar García: En la parte de la sexología cambia mucho el concepto según el país la raza, o sea, lo que usted dice por ejemplo para ponerlo más en contexto, tenga basado en eso, sí lo que usted opina, por ejemplo, de la sexología de un sanandresano, un barranquillero, un peruano, un mexicano, ¿cambia según el país?

Dr. González: Sí. Y cambia según la región del país, por ejemplo, la incidencia de homosexualidad, en las investigaciones, en la costa es menos que las que aparecen en Cali o en Medellín, por ejemplo.

Edgar García: ¿A qué se debe eso doctor?

Dr. González: También si miramos en las investigaciones, por ejemplo, la frecuencia de contacto sexual con animales. En la costa hay mucho más contacto sexual con animales que en Bogotá, o que en Medellín. Es decir, si hay diferencias en las costumbres sexuales, de país en país, y también de región en región, en cada país. En el Perú, por ejemplo, donde yo también tengo actividad académica que me ha permitido conocer más sobre ese país, hay diferentes áreas, donde hay diferentes tipos de actividades sexuales. La gente cree que la sexualidad es una sola y hay muchísimas costumbres sexuales diferentes, hay variadas formas de vivir la sexualidad.

Edgar García: Aquí hay una pregunta que lo va a sorprender, posiblemente yo esta vez se la gano, usted puede definir: ¿Cuál es la sensación del sexo con una burra?

Dr. González: El contacto sexual con burras es común en las áreas rurales de la Región Caribe colombiana. Generalmente se practica en grupos pequeños de amigos adolescentes. Teniendo sexo con una burra, delante de sus amigos, creo que, si él siente que está haciendo algo que lo llena, que le da valor ante sus compañeros, que lo están mirando, ahí, él va a sentir muchísimo placer y orgullo de su masculinidad. Creo que en ese momento muchos jóvenes del área rural de nuestro país se sienten bien y muy masculinos. Es importante dejar claro que el placer sexual no es sólo fisiológico, es también psicológico.  Así como con la comida, tú puedes estar tomándote un vino o una champaña muy agradable, pero si tú sabes que es una champaña de X marca, ya tú piensas, ¡esta es una excelente champaña! Y la sensación tuya es diferente.

El placer sexual, las sensaciones que siente la persona dependen de muchas cosas, hay un ejemplo clásico, si una mujer se imagina que está acostada y tiene los ojos cerrados, y le pedimos que se imagine que la acaricia una mano, y le decimos que esa mano es de Carlos Vives, u otro artista famoso, esa mujer puede sentir cosas muy agradables, pero si le decimos que esa mano es la de su papá, a lo mejor se siente bloqueada, y siente muy mal. Y es la misma mano, es la misma caricia, pero si una mujer entiende que es la mano de Carlos Vives, y le gusta Carlos Vives, se va a sentir muy excitada, pero si piensa que esa es la mano de su papá, enseguida se bloquea, se siente mal. Como ves, el aspecto psicológico es muy importante, tanto en la mujer como en el hombre.
                                                                                                  
Edgar García: Lo que pasa es que la mente mía tenía otra sensación, pero lo que usted acaba de decir me parece fantástico, o sea, que lo que hizo me pareció todavía mejor.

Yo como adolescente, en mi juventud lejana, de muchacho, pues yo tuve contacto con burras, en el pueblo, me acuerdo en Corozó, por allá, y la sensación que sentía, que yo recuerde, es la sensación de cuando estaba con una mujer, empiezo como un calor, como una sensación, cuando yo estaba con el animal, con la burra, yo hice un reportaje para Univisión, e inclusive hice un tratado sobre eso y me metí en los pueblos, inclusive encontramos a un burrero que tenía una herida en una pierna, que cuando lo estaba haciendo con una burra, esta lo pateó.

También los jóvenes, de pronto yo también esté equivocado, también se puede cambiar mucho en los países, pero yo recuerdo cuando yo vivía en Cartagena en la generación mía, y la de mis amigos, la primera vez era con la doméstica, con ella era prácticamente la primera experiencia, uno la veía sola, usted recuerda en su juventud, algún aspecto, y, porqué razón, ¿en qué momento se le dio por estudiar esto, por investigar sobre esto, si antes usted tenía otra inclinación de otra profesión, arquitecto, médico, porqué se le dio por la Sexualidad?

Dr. González: Mira, yo creo que hay…

Edgar García: ¿La primera vez?

Dr. González: La primera vez, como adolescente, y lo cuento en mi biografía, publicada por SantaBarbara Editores hace poco, fue con una trabajadora sexual o prostituta. Nunca tuve experiencias con empleadas domésticas ni con animales. Pero, refiriéndome a mi interés por la sexología, yo pienso que confluyeron varias cosas, primero yo tenía un interés natural por ser un niño abusado sexualmente, de lo que también hablo extensamente en mi biografía, por otro lado, mi práctica profesional me mostró que cerca del 75% de los pacientes en psicología clínica tienen problemas sexuales. Podría decirte que es casi imposible tener una práctica profesional en psicología sin toparse, más tarde o mas temprano, con un trastorno sexual.

Edgar García: En su biografía usted habla que fue abusado, puede decirme ¿Cómo fue ese abuso?

Dr. González: Básicamente fue a la edad de 5 años…

Edgar García: ¡Ah! eso si lo recuerdo haberlo leído en su biografía…


Dr. González: Ajaa… hay que leerlo allá… creo que su lectura será muy útil para las personas que también han sido abusadas o violadas en la infancia. Por eso escribí ese testimonio.

Edgar García: La gente quiere saber, por ejemplo, ¿en la adolescente, la muchacha, los jóvenes, realmente conocen el verdadero orgasmo, como verdadero placer, yo creo que cuando se inician todavía no lo sienten, que eso es muy brusco, que eso tiene su técnica, usted cree que ese placer real se siente enseguida, o eso viene después?

Dr. González: Yo creo que la mujer viene a tener una vida sexual con plenitud, si llega a tenerla, porque hay muchas que nunca llegan a tenerla, después de cuatro o cinco años de vida conyugal, y de haber tenido un crecimiento de su personalidad, de seguridad en sí misma, de autoestima. Y por eso se habla en términos coloquiales dentro del gremio, que la mujer de treinta años es una mujer que ya está madura sexualmente, que ya ha vivido una experiencia conyugal, ya ha evolucionado, ya tiene un rol en la sociedad, más o menos definido, y ya se ha apersonado de su sexualidad. Lo que tú dices es cierto, una muchachita de doce, trece, catorce o de quince años está apenas haciendo escarceos, y la sexualidad necesita un proceso de aprender, de explorar, de conocerse a sí mismo, de tener experiencias.

Edgar García: Quisiera preguntarle, es difícil, no sé si habrá algún libro que hable sobre eso, definir exactamente el orgasmo, si cuál es el verdadero placer que siente la persona, porque tiene muchas, por lo menos yo que siempre fui un hombre bien movido, he escuchado diferentes definiciones, una de ellas es una especie de brote, en los pies, una rasquiña, una cosa así, de placer, una cosa así, esa podría ser, inicialmente me parecía así una cosa como una alegría que siente uno, fugaz, es difícil definir ¿de qué existe eso, en qué consiste el orgasmo, cómo se puede definir lo que es el orgasmo, en palabras?

Dr. González: El orgasmo es, una experiencia que tiene que ver con una descarga en el sistema nervioso de sustancias llamadas neurotransmisores, con una vivencia psicológica muy agradable, que es muy personal. Es más, quiero decirte, al igual que yo no sé si el verde que yo veo en esa planta que está aquí, frente a nosotros, es el mismo verde que tú ves, es más, si a ambos nos gusta el vino cabernet sauvignon y decimos, oye este vino está delicioso, yo no puedo saber si la delicia que tú sientes con ese vino es la misma delicia que yo siento. Es complicado, porque hay una parte psicológica que es personal, y que, indudablemente hace que cuando tú acaricias el busto de una mujer, lo que ella siente no es lo mismo el lunes, el miércoles o el viernes, porque depende en sí, de que está pensando ella, que está pasando, pero también de la interpretación que le de ella, porque cuando tú tocas la piel y acaricias el seno, la piel tiene unos receptores del sistema nervioso que mandan una información al cerebro, pero lo que la persona está pensando de la caricia, no es lo mismo. Esa misma caricia, dada cuando el hombre acaba de darle un ramo de flores a ella, o cuando ella se acaba de enterar de que él tiene relaciones sexuales con otra mujer, tienen efectos diferentes. Son dos situaciones completamente disímiles, y ¡es la misma caricia! Entonces una cosa importante de esto, que me gustaría dejar claro, es que la gente cree que el sexo es muy orgánico, y la verdad es que el sexo es 20 por ciento orgánico y 80 por ciento mental. Es importante esto, porque la gente siempre está buscando una pastillita o una inyección, y no se da cuenta que su problema sexual tiene que ver muchas veces con lo que está pensando. El caso típico es que llega a consulta un hombre infiel, mujeriego, preocupado porque su mujer no tiene orgasmos, o que no lubrica, y me pide que le mande una pastillita para que lubrique, o experimente orgasmos, cuando lo que está pasando es que ella está resentida, adolorida, porque el tipo tiene queridas, ella pelea con el tipo y claro, cuando ella está resentida su vagina se seca, su vagina no lubrica porque el resentimiento mata la lubricación. Entonces, la gente cree que necesita una pastillita, un lubricante, cuando lo que ella necesita es que la ayudemos a salir de ese resentimiento, y a él lo ayudemos a que deje de ser infiel para que ella no esté resentida, porque si él es infiel, ella estará resentida, y, repito, el resentimiento seca la vagina.

Edgar García: Doctor, ¿Qué es el sexo y la relación sexual?

Dr. González: Para mí, la sexualidad es un elemento importante en la vida de pareja, uno de los cuatro elementos básicos para su adecuado funcionamiento. Para mí, el matrimonio es como una silla con cuatro patas, y las patas son, el amor, la comunicación, el respeto y la sexualidad. La sexualidad es una de las cuatro cosas importantes, no es la más importante, ni la menos importante. Es una de las cuatro. Y yo diría que todas las patas de una silla son importantes. Cuando una comienza a fallar, la otra comienza a dañarse. Si el sexo se daña, o se comienza a dañar, enseguida la comunicación se va dañando. Y el amor se va quebrando. Si el amor falla, el sexo se daña, o sea, no es posible que uno comience a dañarse y los otros no se dañen. El problema puede comenzar por el sexo, o en la falta de respeto, o por la falta de comunicación, pero cuando uno falla, los otros se van dañando. Y la enseñanza práctica para los lectores, es que hay que cuidar el amor, la comunicación, el respeto y la sexualidad.

Edgar García: Bueno, ahora viene una pregunta obligada, ¿es necesario, cree usted, aconseja relaciones prematrimoniales?

Dr. González: Yo creo que son importantes… pero creo que todo tiene su momento. Yo creo en la sexualidad responsable de las personas solteras.

Edgar García: Para uno comprenderse, ya va uno a la segura, pero eso sí, de pronto si…

Dr. González: Yo creo que para algunas parejas es importante la convivencia antes de casarse. Creo también que es importante respetar las creencias religiosas de cada persona.

Hoy muchas personas han convivido antes de casarse. Yo creo que muchas religiones atacan las relaciones sexuales prematrimoniales, pero pienso que ocurre lo pasó con el condón, que muchas religiones también lo atacaron y a pesar de eso, muchas personas hoy lo usan. Yo pienso que las relaciones sexuales prematrimoniales forman parte de nuestra cultura occidental. Yo he hecho muchas investigaciones sobre la sexualidad de los estudiantes universitarios, he publicado, inclusive, dos libros sobre eso, y en primer semestre de universidad, normalmente, la mayoría de los hombres y mujeres ya tienen vida sexual. Los que llegan virgen a la universidad son solamente entre el 18 y el 20 por ciento de los estudiantes.

Edgar García: Una pregunta doctor, relacionado con esto, ¿en qué momento, porque la gente habla muchas cosas en ese sentido, no, que la pasión toda la vida, eso tiene un momento en que ya se convierte uno como en un hermano de la otra persona?

Dr. González: Yo creo que la pasión no es algo que nos surja por casualidad. La pasión tiene unas causas diferentes que tiene que ver, por ejemplo, con la novedad, con la juventud, con el trato entre los cónyuges, etc. Uno puede encontrar parejas muy viejas que se aman con pasión, y parejas muy jóvenes que ya no tienen pasión. También es importante que tengamos claro, la pareja contemporánea generalmente no cultiva la pasión. La pareja contemporánea está dedicada en trabajar lo más que pueda para tener plata, para el colegio de los hijos, para el carro nuevo y para las vacaciones en Miami. Pero la pareja de hoy no tiene costumbres que fortalezcan la pasión, por ejemplo, la gente que viene aquí a mi consultorio, cuando les pregunto, ustedes qué hacen para divertirse solos los dos, generalmente responden “no, nada, es que nosotros vamos a cine a divertirnos con los niños, y vamos a comer con los niños”. Les pregunto ¿desde cuándo no salen los dos solos, a tomarse una copa de vino, o tomarse un café, para hablar de ustedes? Generalmente responden “hace cuatro, cinco o seis años”. Entonces, si tú no cultivas, no hay pasión, y una de las cosas importantes para cultivar la pasión, es dedicarse tiempo a estar solos y divertirse los dos.

Me gustaría hablar del sexo tántrico, que es algo que yo vengo estudiando hace muchos años, y que es clave en el cultivo de la pasión. El sexo tántrico es una forma de relacionarse en la intimidad, que permite que un hombre de 85 años y su mujer de 80 años también sientan pasión y disfruten el momento, porque el sexo tántrico, que viene de oriente, es una forma de hacer el amor en la que se cultivan muchas cosas psicológicas. El sexo tántrico no es una religión, es una forma de ver la sexualidad como algo bello, saludable y placentero que nos permite desarrollar nuestro potencial. Aunque el pene de ese hombre ya esté débil, y no tenga una erección igual a cuando tenía 15 años, y esa mujer tenga una vagina que ya no lubrica tanto como cuando tenía 15 años, ellos pueden disfrutar perfectamente un contacto sexual de hora y media. La pasión se daña, más que todo, porque tenemos malas costumbres matrimoniales, que impiden fortalecerla. La pasión es como una matica, si no le echamos agua se marchita.


Edgar García: ¿Cómo analiza usted el sexo anal?, ¿Lo recomienda?

Dr. González: Una de las investigaciones que yo hice, que más discusión y confrontación trajo en nuestro medio, fue un estudio sobre sexo anal en estudiantes de medicina en la Universidad Metropolitana en los años setenta, se publicó en el año 1976 o 1977, y lo llevé a un congreso internacional en Panamá.  Le apliqué un cuestionario anónimo a los estudiantes sobre si tenían o no sexo anal, qué sentían, etc., etc., y lo que encontramos es que cerca del 30 por ciento de los y las estudiantes tenían experiencia de haber penetrado analmente, o haber sido penetrados vía anal. Y una cosa interesante, es que el estudio demostró que cuando la pareja no había tenido sexo anal, el hombre es el que más insistía, y la mujer decía “¡no, porque me va a doler!”, pero después de que había la experiencia, a la mujer muchas veces le quedaba gustando, y, además, algunas decían que era mejor practicar el sexo anal, para no tener sexo vaginal y así “conservar la virginidad”. En todas las entrevistas en las que yo hablo sobre esto, siempre digo que los adultos tienen derecho a decidir qué es lo que hacen con su ano. No soy yo quien debo decirle a usted hágalo o no lo haga, cada uno debe decidir. Y lo que si critico es que se obligue a una persona a tener sexo anal en contra de su voluntad, creo que sólo se debe practicar el sexo anal cuando los dos están de acuerdo en que sí lo quieren hacer.

Edgar García: Bueno, yo vi que, en su biografía, me parece interesante para un profesor como usted, porque ya va una investigación, y va poniendo a los alumnos, o, a los que asisten a sus cursos, a que participen a cosas muy lanzadas, o muy a la moderna. Ahí estuve leyendo que usted estuvo, creo que, en Bogotá, usted llevó unos alumnos a una experiencia a ver qué pasaba, el de sexo en grupo, o sexo este que le llaman…

Dr. González: Swinger…

Edgar García: Sí. Explíqueme algo sobre esa experiencia, y ¿cuál fue el resultado?

Dr. González: En los cursos que yo he dictado para profesionales, en diferentes universidades y países, normalmente, se busca que los estudiantes de postgrado, ojo, adultos y profesionales titulados, vean y comenten diferentes aspectos de la sexualidad. Por ejemplo, con algunos estudiantes hemos ido a un bar gay. Vamos todos los estudiantes que desean asistir, hombres y mujeres, vamos, nos sentamos, miramos lo que ocurre, nos tomamos un trago y conversamos entre nosotros. Hemos ido también a varios clubes swinger, hemos ido también a sitios y playas donde la situación es muy libre, es muy abierta, y hay, por ejemplo, gente desnuda. ¡Ah!, también hemos invitado al salón de clases, personas con sexualidades diferentes, en una ocasión llevamos a un trabajador sexual homosexual, y él estuvo durante una hora en clase con mis estudiantes, contando cómo es la prostitución homosexual, y su relación con los clientes. Lo que se busca es que los que van a trabajar en terapia sexual conozcan cómo es el mundo contemporáneo de la sexualidad. Sin juzgar si eso es bueno o malo. Conocer la realidad que hoy vive la sexualidad mas allá de las parejas formales. Esto es una cosa muy controvertida, pero, piensa esto, si tú vas a estudiar odontología, y nunca puedes mirar una boca, y mirar unos dientes en vivo, para ver qué pasa. Si tú vas a estudiar Ginecología, y nunca puedes ver un parto, porque la mujer está desnuda, como sería la formación de esos profesionales ¿a dónde vamos?

Edgar García: Doctor, ¿es posible que usted ponga a sus estudiantes de terapia sexual a que vean una escena de lesbianismo, por ejemplo, que ellos observen?

Dr. González: Yo creo que en los sitios donde he ido con mis estudiantes de postgrado, ojo, todos adultos y profesionales titulados, ellos han visto escenas de lesbianismo y de otros tipos de vivencias sexuales diferentes. Una de las cosas que ellos aprenden es eso que se vive a sitios donde hay una sexualidad diferente, para que vean, para que sientan, y después en clases, se hace un trabajo reflexivo sobre eso: ¿tú qué viste?, ¿tú que sentiste?, ¿qué aprendiste de esta experiencia?, etc. porque la idea es que cuando ese terapeuta sexual, por ejemplo, tenga un paciente homosexual enfrente, o un paciente que participa en actividades con sexo en grupo, entienda qué es lo que está pasando. Algo similar a lo que hacen los estudiantes de medicina cuando van al anfiteatro.

Edgar García: ¿Usted aconseja a los matrimonios, o a los amantes, que se ayuden con aparatos, con vibradores, o cosas de esas?

Dr. González: Sí. Mira, llega un paciente y le pregunto si ellos usan celular, y me dicen, ¡sí!, y ¿usted usa horno microondas?... ¡sí, claro!, y ¿usted tiene aire acondicionado en su cuarto?, ¡sí, claro!, ¡ah! o sea, que ¿ustedes usan la tecnología para vivir mejor, ¿verdad?, ¿por qué no utilizar la tecnología en el acto sexual?, o sea, si podemos usar el aire acondicionado para que esta habitación esté más confortable, si podemos utilizar un celular para comunicarnos más eficazmente, ¿por qué no utilizar un vibrador para la sexualidad?

Lo importante de esto es que la gente tiene que ir entendiendo que la tecnología debe estar presente en todas las áreas de la vida, incluyendo la sexualidad. Hay muchos adelantos tecnológicos que ayudan a que la vida sexual sea mejor. Te doy un ejemplo claro, el cuerpo humano no vibra, ningún pene vibra, ningún dedo vibra, pero la vibración produce sensaciones eróticas muy agradables. Un vibrador, puesto en la cabeza del pene, o en la vulva de una mujer, produce una sensación muy agradable. Entonces, usar un vibrador, para darte un ejemplo, para mi es simplemente como si fuera a McDonald’s, a comprar una hamburguesa y echarle salsa de tomate o mostaza para hacerla más agradable al paladar.

Edgar García: Ahora, la preparación. La preparación antes de hacer el acto comúnmente, cuánto debe durar, porque mucha gente va y enseguida, pam, pam, pam, pam, entonces, cómo es eso, cómo es la preparación, cuál considera usted que debe ser ese momento antes de hacer el acto?

Dr. González: Yo no creo que el pene deba entrar en la vagina antes de que transcurran veinte minutos, en los cuales la mujer esté recibiendo caricias, estando desnuda. A propósito, el sexo tántrico enseña cómo usar la mirada, la respiración, el contacto físico, para ir preparando a ese hombre y esa mujer con un encuentro sexual muy, pero muy placentero. Los orientales son personas que han tenido una cultura en la cual el sexo no se ve como una cosa mala, sucia, fea, lo que no pasa con los occidentales que generalmente vemos el sexo como una cosa sucia, mala, fea y pecaminosa. Los orientales tienen una actitud mucho más abierta, y, permiten por eso, que la pareja viva experiencias que permiten un encuentro físico y mental, mucho más extenso y gratificante.

Edgar García: Hablemos del tamaño del pene, ¿cree usted que el tamaño incide en el éxito de un hombre?

Dr. González: El largo no es muy importante, el grueso, si puede ser importante, y, ojo, la importancia es como del 25 por ciento de la relación sexual. O sea, de todo lo que puede llevar a que una mujer se sienta satisfecha, una pequeña parte, es el grueso del pene, pero hay otras cosas mucho más importantes, como lo que la mujer percibe que el tipo siente hacia ella. Lo que generalmente más excita a una mujer es sentir que el hombre la quiere, la cuida, la entiende y la respeta como su princesita. La mujer colombiana crece en una cultura en la que ella aprende a buscar un príncipe que la salve, y cuando la mujer ve que su príncipe no la respeta, no la trata con cariño, no la trata con una forma positiva, su vagina no lubrica bien. Los hombres mujeriegos, casi siempre, viven con una mujer que está resentida… y ¡tiene muy mala vida sexual en su casa!

Edgar García: Ahora hablemos de la función de las vaginas, de las diferentes vaginas, ¿Cuál es la más exitosa?, ¿Cuál es la que más le gusta al hombre?, ¿Cuál es la incómoda, porqué algunas no tienen éxito?

Dr. González: Las vaginas, todas son diferentes, pero todas se parecen en algo: se contraen. Cuando ella está contraída, no tiene el tamaño necesario para tener una saludable y placentera relación sexual. Por eso es importante excitar a la mujer para que su vagina se prepare y esté lista para una penetración adecuada y gratificante para ambos.

Seria bueno anotar que en nuestro medio no hay el concepto de gimnasia vaginal, en oriente, sí lo hay, y de hecho yo dicto unos cursos, aquí en Barranquilla y en Bogotá, sobre Pompoarismo, algo que ha llamado mucho la atención de las mujeres profesionales. Pompoarismo es el arte de contraer la vagina, es el arte de manejar la vagina, eso que llaman comúnmente “chupadera”. En occidente, a las mujeres no se les enseña a manejar su vagina, y las tienen tan poco tonificadas como los bíceps que el hombre que nunca hace flexiones. Esas vaginas poco tonificadas llevan a que cuando están viejitas, las mujeres tienen descensos, si se ríen mucho, se orinan, estornudan y también se orinan, porque el piso pélvico está flácido. Tonificar el piso pélvico es bueno para la salud femenina en general y para la vida sexual.

Edgar García: Bueno, esta es una pregunta difícil, pero que en algún momento tuvo que tener usted esa crisis, ha habido alguna vez que, en este tipo de conversación, ¿usted se ha enamorado de alguna paciente?

Dr. González: Yo creo que uno se enamora de todos los pacientes, y las pacientes. Yo creo, que cuando uno trabaja en terapia sexual y de pareja, uno ve a sus pacientes con mucho amor… la relación es diferente… mi trabajo no es como vender cigarrillos… mi trabajo es vender felicidad, y eso se hace con amor.

Edgar García: Está la ética, está el profesionalismo…

Dr. González: Y, además, porque como profesional, tú sabes que esa persona que está ahí, realmente, no está enamorada de ti, sino de lo que tú significas. Tú eres la salud, el mejoramiento, lo perfecto, etc. Los terapeutas que no son maduros pueden terminar involucrándose sexualmente con sus pacientes, pero eso es dañino para los dos. Yo creo que es clave, el que uno vea al paciente como alguien débil, como alguien que quiere crecer, mejorar, como alguien que está confundido, y que la función de uno es ayudarle a evolucionar, a transformarse en la mejor versión de sí mismo. Para mí, cuando una persona se fija en mí, yo estoy seguro de que realmente no está mirando a José Manuel, y lo que está mirando es lo que yo represento, un hombre con experiencia, un hombre dispuesto a ayudarle, pero si esa persona conoce realmente como soy yo, a José Manuel, posiblemente no le gustaría. Además, yo con mi calva, mi sobrepeso y mi nariz deforme, no sé si tú te das cuenta… que yo tengo una nariz deforme, yo tengo un hueco más grande que el otro… con esas características yo no creo que yo sea muy atractivo. Posiblemente Viry (Elvira) me ve lindo porque me ama…

Edgar García: Es necesario dar un atractivo antes de uno actuar, tomar un vino, estar conversando un rato, es decir, tomarse una cerveza, ¿usted cree que eso es súper motivación o cómo debe uno hacer?

Dr. González: La sexología oriental nos enseña que tiene que haber algo antes. Por eso el sexo tántrico nos sugiere que antes de hacer el amor, uno vaya con su pareja y se bañe con agua caliente; yo te enjabono, tú me enjabonas, después yo te seco a ti, tú me secas a mí, con una toalla bien confortable, después nos sentamos en un sitio agradable, yo te echo perfume, tú me echas perfume, nos tomamos una copa de vino, nos comemos una manzana, una pera, o cualquier otra fruta, y comenzamos a conversar, y a besarnos, y después a tocarnos en el cuerpo. Que el sexo sea algo más que bajar el calzón y penetrar, sino que sea todo un proceso. De hecho, en el Método González, el método que yo inventé para que la pareja funcione armónicamente, nosotros hablamos, por ejemplo, de que es importante salir a comer delicioso, bailar, conversar, antes de irse a la cama.

Edgar García: Los tríos, ¿Qué opina usted de los tríos?

Dr. González: Me parece que pueden producir muchas cosas negativas. Yo conozco parejas que se han acabado por un trío, y pasa esto típicamente, al principio el hombre le dice a la mujer: ¡Ay mira, que vamos a hacer esto!, y la mujer dice: ¡No, yo no quiero!, y el hombre insiste hasta que la convence. Y, entonces, cuando tienen el trío resulta que la mujer se emociona, y le va bien, y el tipo empieza a sentirse celoso, y muchas veces después del trío, sin que el tipo sepa, la mujer llama a la otra persona para tener sexo, y el tipo se da cuenta, y por eso se acaban las relaciones de pareja… Yo pienso que nuestra cultura machista, colombiana, no está preparada para que haya tríos. En otras culturas es probable que el trío no tenga problema, pero aquí en Colombia, yo he visto muchos pacientes que se han dañado el matrimonio, que se ha deteriorado su relación, por meterse en un trío, y yo por eso digo, ¡hey, los tríos mejor no!

Edgar García: Hay algo que yo leí en un libro, creo que fue Buñuel, o en un libro que me leí, creo que fue Onassis, quien dijo: no hay cosa más peligrosa para un hombre, que verse desnudo por primera vez, frente a una mujer, ¿por qué? Cuando apenas se están conociendo, o de pronto no son ni novios, ni nada, queda vulnerable ante ella, pues queda evidenciado.

Dr. González: Yo creo que cuando una mujer ve a un hombre desnudo por primera vez, él tiene mucho miedo de que su pene se vea pequeño, y ella está preocupada porque su busto no sea adecuado. Ella también está asustada, ella también está sufriendo, y fíjate que yo conozco pocas mujeres que están contentas con sus senos, generalmente los quieren más chiquitos o más grandes.

Edgar García: Ahora, hay un tema importante, el sexo oral, ¿nos puede ilustrar sobre este tema?

Dr. González: El sexo oral es muy importante. Las parejas muy conservadoras, por lo general no tienen sexo oral, las parejas más liberales, sí tienen sexo oral. El sexo oral, pienso yo, es algo que la pareja puede disfrutar y que debería formar parte del encuentro sexual. Insisto, el sexo oral, igual que los besos, igual que las caricias, deberían formar parte del encuentro sexual, y, de hecho, un dato que es interesante, casi todos los pacientes que solicitan terapia sexual no tienen sexo oral.

Edgar García: ¿Qué es la Felicidad Sexual?

Dr. González: La Felicidad Sexual consiste en que tu pareja se sienta deseada y respetada, para mí, esas son las dos cosas claves. Si tu pareja siente que tú la deseas y que tú la respetas, la sexualidad generalmente fluye. El principal enemigo del buen sexo es el irrespeto.

Edgar García: ¿Hay algún fetichismo, o aberración que a usted le ha tocado presenciar?

Dr. González: Uno de los casos raros que llegó a mi consulta, fue una pareja que llegó con problemas de celos, y cuando yo comienzo a investigar, descubro que al marido le gustaba ponerse la ropa interior de ella. El hombre disfrutaba la relación sexual con el brassier puesto y ella lo veía normal y lo disfrutaba. El problema fue que una hermanita de ella vino del pueblo a vivir a Barranquilla, y entonces la esposa sorprendió al marido que se estaba poniendo el brassier de la hermanita de ella, y se armó el problema de celos, "¡usted no se meta con mi hermana!", o sea, fue un problema de celos, y no porque ellos creyeran que era negativo o inadecuado, que se vistiera de mujer, para hacerle el amor a ella. El era un trasvestista. Otro caso que me llamó mucho la atención fue el de una pareja donde él la obligaba a ella a tener relaciones sexuales con un hombre negro, un hombre muy negro. Luego él le hacía sexo oral para tomarse el semen de ese hombre negro, eso era lo que le daba placer sexual a él. Esa pareja sí llegó por ese problema. La mujer se quería divorciar porque no quería seguir así, o sea, el motivo de consulta sí fue un problema sexual, y ella era consciente que ahí pasaba algo negativo. También he conocido muchos casos donde hay golpes. Yo no conozco en Barranquilla un sitio donde tú puedas ir a pagar para que te golpeen, pero, sí conozco en Bogotá sitios así. He tenido pacientes en Bogotá que van a ciertos prostíbulos, en Chapinero, para que los amarren, los golpeen, y, después tener relaciones sexuales, y son trabajadoras sexuales que cobran más caro.

Edgar García: ¿Cuál es la satisfacción real de un sexólogo, en el sentido de sus pacientes, ¿cuál es la medida que usted siente, cuál es el placer que usted siente cuando el paciente, de pronto, viene a darle las gracias, o en el momento, es decir, eso tiene...?

Dr. González: Te lo cambio... Estamos en un concierto de Shakira, y la gente está gritando emocionada, ¿qué crees que siente Shakira?...

Edgar García: ¡Felicidad!

Dr. González: Eso es lo que yo siento, cuando estoy en Buenavista, en Barranquilla, o estoy en Bogotá, en el centro comercial Hacienda Santa Bárbara, y me encuentro con algún paciente, y me dice ¡doctor qué gusto de verlo!... ¡Gracias, porque usted cambió mi vida! ¡Eso me emociona! Lo más reciente que puedo contarte, que me emocionó, es una paciente que tuvo cáncer de recto, y bueno, fue una cirugía complicadísima, y, después de que terminó la cirugía, ella quedó con un miedo de que le fuera a doler la relación sexual. Esa pareja, muy enamorada, vivió como cuatro o cinco años sin ningún contacto sexual. Aunque el ginecólogo le decía, "tú ya estás bien, puedes tener relaciones sexuales”. Esa pareja un día me oyó en una conferencia, y pidió cita, y, hace menos de un mes, esa pareja ya tiene relaciones sexuales, y, en la última cita que tuvimos, los dos me decían: "doctor, gracias a usted hemos recuperado el placer del sexo". Es una mujer de unos 52 años, y él es un hombre como de 58 años. Los hijos ya están grandes. Y resulta que ellos no tenían vida sexual, porque ella tenía mucho miedo, y no se dejaba, porque tuvo tantos dolores con el cáncer de recto; tuvieron que reconstruírselo, o sea, fue una cirugía muy grande, y ella quedó muy afectada, y tuvo muchos dolores en el postquirúrgico. Esa pareja, después de casi un año de terapias, ya tiene relaciones sexuales… y yo sentí mucha satisfacción, que para mí se parece a la cara que yo veo en Shakira cuando está en un concierto y ella se sonríe, y uno dice, ¡esta mujer está disfrutando!


Edgar García: Como cuando uno termina un libro…

Dr. González: ¡Claro!

Edgar García: ¿Cuál es, para los sexólogos en sí, la estadística, ¿Cómo es la vida sexual, si son felices los sexólogos en su vida particular?, no me refiero a usted, que yo leí sus libros, su patrimonio, usted, es decir, el itinerario, por ejemplo, yo veo una sexóloga por ahí hablando en televisión, y escribiendo. ¿Cómo es la estadística para el sexólogo, qué clase de vida llevan?

Dr. González: Yo creo, que los sexólogos, en general, tendemos a tener una buena vida sexual, pero, tenemos un problema, que como vemos tantas cosas con respecto a eso, a veces, somos muy escépticos, así como trabajar en la urgencia de un hospital hace que el médico tenga una actitud diferente a la muerte. La gente dice, se volvió insensible, pero, es que uno si ve morir a un paciente todos los días…

Edgar García: ¿Usted se ha casado cuántas veces?

Dr. González: Yo he tenido cinco relaciones de pareja formales en mis 68 años...

Edgar García: ¿Viviendo con ellas?

Dr. González: Sí. Viviendo con ellas. He tenido todos los tipos de relación: matrimonio religioso, matrimonio civil y unión libre. Aunque no ha sido fácil, en parte por culpa mía, en parte por el tipo de mujer con las que he elegido vivir, yo he persistido en mi deseo de vivir una relación de pareja feliz, ¡y lo he conseguido! Creo que mis cuatro parejas anteriores son buenas personas, aunque no logramos llegar a tener una buena relación de pareja. En mi biografía digo que cada una de ellas, a su manera, dejo profundas huellas en mis ideas, mis costumbres y mis emociones. A ellas les agradezco mucho todo lo que me enseñaron sobre la vida, las mujeres, el matrimonio, el amor y la sexualidad. Yo no sería la persona exitosa y feliz que soy hoy, si no hubiera vivido todas las experiencias positivas y negativas que esas cuatro mujeres me aportaron en mi camino por este universo.

Edgar García: En estos momentos, ¿Cuántos años tiene usted con su esposa?

Dr. González: Viry (Elvira) y yo llevamos como ocho años juntos. Viry, llegó a mi vida después de dos “fracasos matrimoniales”, y yo llegué a las manos de ella, después de cuatro “fracasos”, y, en este momento somos felices. Por eso creo que no fueron fracasos sino experiencias que nos ayudaron a evolucionar, a transformarnos, y llegar a ser las personas que somos hoy. Creo que somos muy felices porque nos amamos, nos entendemos y comprendemos como seres humanos, tenemos una buena sexualidad, tenemos una buena forma de divertirnos, tenemos una buena forma de trabajar, tenemos planes comunes y, nos sentimos contentos con todo eso…

Edgar García: ¿Ella es abogada?

Dr. González: No. Ella es consejera y trabaja conmigo desde hace unos años. Ella también es enfermera, tiene un entrenamiento en masaje terapéutico, y es coaching de parejas. En este momento, ella está haciendo su entrenamiento en acupuntura, en medicina china tradicional con la Escuela Neijing. Pero, lo importante de esto para mí es que, nos hemos complementado en el plano humano, en el plano sexual, en el plano de la comunicación, en el plano laboral, hacemos muchas cosas juntos, ya nuestros hijos están grandes, ella tiene dos hijos y yo tengo dos hijas. Yo me siento que estoy en el mejor momento de mi vida, porque siento amor, siento pasión, y, además, tenemos una relación muy respetuosa. Yo insisto mucho en todo esto del respeto. Yo pienso que cuando uno trata al otro como dice la Biblia, ojo, mi mujer y yo somos cristianos, y somos cristianos practicantes, o sea, que vamos al culto todos los fines de semana. Yo creo que cuando uno quiere al otro, como yo me quiero a mí mismo, como dice la Biblia, cuando hay ese respeto de que yo te quiero, pero yo me quiero también a mí mismo, la cosa fluye. Yo pienso, que los principales enemigos de la sexualidad son, el irrespeto y la falta de pasión, y creo que lo que más cultiva la pareja es el respeto. La pareja que se respeta se va a amar, se va a desear, que es una cosa que no es común en nuestra cultura machista. Si alguien me pidiera un solo consejo para la vida matrimonial yo diría: “cultiva diariamente el respeto hacia tu pareja y hacia ti”.





Dr. José Manuel González Rodríguez

Terapia de pareja - Terapia sexual - Terapia de las adicciones - Terapias alternativas
Integrando la investigación científica y la alta tecnología occidental contemporánea
en salud y la milenaria sabiduría de la Medicina China Tradicional
Universidad del Norte de Barranquilla
Universidad Simón Bolívar de Barranquilla
Universidad Manuela Beltrán de Bogotá
Universidad del Valle de Guatemala
Hospital Mount Sinaí de Miami Beach
Escuela Neijing
Autor del “Método González” - Escritor de más de 25 libros y cerca de
100 artículos en revistas especializadas.
Miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos
Expresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología
Exprofesor de varias Universidades (en Colombia y el exterior)
Consultorio en Bogotá: Calle 119 No. 7-14, Santa Ana Medical Center.
Consultorio en Barranquilla: Carrera 51B No. 94-334, Centro Médico Vital.
Citas en Bogotá: WhatsApp (+57) 3106302444
Citas en Barranquilla: WhatsApp (+57) 3017544461
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