viernes, 23 de agosto de 2019

Estilo de vida conyugal saludable


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El estilo de vida saludable es algo reconocido actualmente como importante por los expertos y la población en general. 

La asistencia masiva a los gimnasios, los restaurantes especializados en comidas vegetarianas, los descensos en las ventas de bebidas azucaradas y cigarrillos nos muestran que la comunidad está pensando en función de los llamados factores de riesgo para la salud. Por el contrario, los factores que protegen la salud son, entre otros, el ejercicio físico regular, el consumo de vegetales en la dieta cotidiana y la ausencia del consumo de nicotina. Estos son llamados factores protectores.

Un estilo de vida conyugal saludable comprende las conductas, las costumbres, las creencias, las expectativas, las emociones y los valores relacionados con la relación de pareja, que favorecen la armonía conyugal y atacan lo que los expertos llaman relaciones conflictivas con la pareja (Código ICD-10: Z63.0 y DSM-5: V61.10, en los dos manuales de salud más utilizados internacionalmente).

Los principales componentes de un estilo de vida conyugal saludable tienen que ver con valores como el respeto, la honestidad, la prudencia, la humildad, la responsabilidad, la sensibilidad y la gratitud.

Las emociones relacionadas con la serenidad y la tranquilidad son factores protectores en el estilo de vida conyugal saludable. Por el contrario, la ira, el temor y el resentimiento son factores de riesgo que afectan la armonía y felicidad conyugal.

Con respecto a las costumbres, algunos de los hábitos protectores de la salud conyugal son:

-Expresarle amor y ternura a la pareja cuando están juntos.

-Conversar animadamente cuando comparten tiempo.

-Plantearle a la pareja sus quejas en forma amable y respetuosa.

-Tener la costumbre de resolver los problemas conversando sin gritos ni ofensas.

-Escucha atentamente y sin interrumpir a la pareja cuando te habla.

-Tener la costumbre de felicitar a la pareja cuando ha hecho algo bueno. 

-Tener en cuenta a la pareja para tomar decisiones sobre una compra importante.

-No irritarse cuando la pareja comete un error o se olvida de algo.

-Mostrar interés en las cosas que le dice la pareja.

-Pedirle opiniones a la pareja sobre diversos temas.

-Pedirle perdón o disculpas a la pareja cuando sea necesario.

Uno puede aprender a tener un estilo de vida conyugal saludable. Por eso te invito a entrar en el universo del “Método González”, una tecnología on line que la Fundación José Manuel González (WhatsApp +57 3106302444) proporciona gratuitamente desde hace varios años, para comenzar un nuevo estilo de vida conyugal saludable. Es dar un salto cualitativo para desarrollar tus actitudes, costumbres, habilidades y conocimientos sobre cómo ser parte esencial de un matrimonio armonioso y feliz.

Este método te va a ayudar a conocerte mejor, a reflexionar sobre tu relación de pareja, a superar sus malos hábitos “anti-conyugales” (llamados factores de riesgo para la relación conflictiva con la pareja) y desarrollar mejores costumbres “pro-conyugales” (factores protectores) para tener una deliciosa vida de pareja que le permita disfrutar su matrimonio.

¡Tú y tu pareja pueden ser felices! 
¡Pueden vivir en armonía! 
¡Pueden disfrutar su matrimonio!


¿Sabes conversar sabroso con tu pareja?



Mi trabajo diario me ha enseñado que las relaciones amorosas son el área en la que la mayoría de los seres humanos invierten más dinero y energía en la actualidad.

El llamar la atención, atraer, seducir y mantener la compañía de otro ser humano que nos quiera tiene mucho que ver, directa o indirectamente, con el mercado de la moda, los cosméticos, el estilo de vida saludable, los bares y discotecas, las bebidas alcohólicas y muchas cosas más, que manejan miles de millones de pesos.

Tener una feliz vida en pareja es hoy una meta importante para muchos humanos, pero no nos preparan para lograrlo. Algo básico como la comunicación en pareja es hoy un área desconocida para muchas personas. Se piensa erradamente que cuando llegue el amor sabremos como comunicarnos adecuadamente. Y la triste realidad es que las cosas no son así.

Aproximadamente 4 de cada 5 parejas que buscan soluciones a sus conflictos comienzan reconociendo que no se saben comunicar adecuadamente con su cónyuge.
Hay varios factores externos a la pareja, como la mala administración del tiempo libre en la familia, la presencia de hijos a quienes se les presta más atención de la adecuada, las presiones laborales intensas, las viviendas con poco espacio para socializar, etc.

Pero, dentro de la pareja, hay emociones, ideas y costumbres que deterioran la comunicación.

Algunas veces las personas han aprendido que solo es importante conversar sobre los asuntos considerados valiosos y muchas veces no expresan lo que están pensando por considerar que no son ideas relevantes sino pendejadas, como me decía hace poco una mujer, que sentía que muchas cosas pasaban por su mente, pero que ella se callaba. A veces ella pensaba que no tenía nada importante que decirle a su marido.

Es bueno tener claro que casi todo lo que piensas, sientes y haces puede llegar a formar parte de una agradable conversación. De hecho, cada día podemos vivir muchas experiencias o emociones que servirían para profundizar nuestro mutuo conocimiento conversando largas horas con nuestra pareja.

Algunas personas no tienen la buena costumbre de escuchar tranquilamente los comentarios contrarios a sus opiniones, o las criticas a su comportamiento, y se dejan invadir por la ira cuando ocurre algo así. Esto genera en la pareja miedo a expresarse libremente y lleva al deterioro de la comunicación. Con el tiempo, se conversa cada vez menos para evitar las peleas.

Por otro lado, la típica pregunta “¿Cómo te fue hoy en el trabajo? Induce una corta respuesta: “bien”. Como si todos los días fueran iguales. Como si nuestras emociones o retos fueran siempre los mismos. Pero que tal si cambiamos esa pregunta por otras como: ¿Qué fue lo más interesante que ocurrió hoy en tu trabajo?

Conversa sobre este tema con tu pareja…